Las más de 1.400 ASADAS de Costa Rica operan bajo un marco normativo cada vez más exigente: el Reglamento de ASADAS (2020), las normas de mantenimiento de sistemas de AyA y las advertencias del CFIA sobre la responsabilidad de operar infraestructura sin respaldo profesional.
¿Qué exige la normativa? En la práctica, una ASADA en regla necesita: un estudio técnico vigente de su sistema (capacidad hídrica e hidráulica), balances hídricos periódicos, un plan de mantenimiento preventivo conforme a la normativa de AyA, y la aplicación de herramientas de gestión como GIRA.
¿Por qué importa más que nunca? Primero, porque sin estudio técnico la ASADA no puede otorgar nuevas disponibilidades — y eso paraliza el desarrollo de su comunidad. Segundo, porque la responsabilidad legal de la junta directiva es real: el CFIA lo ha advertido formalmente. Tercero, porque el agua no contabilizada (fugas, pérdidas) es plata que se va por la tubería.
Por dónde empezar: un diagnóstico honesto. En RAM hemos trabajado con más de 15 ASADAS — de Tárcoles a Limón, de San Carlos a la Zona Sur — y siempre empezamos igual: una inspección de campo y un diagnóstico de cumplimiento que le dice a la junta exactamente dónde está y qué priorizar.
El error común es contratar estudios sueltos cada vez que hay una crisis. Lo que funciona es un plan anual: estudio técnico, balance hídrico, mantenimiento programado y capacitación, con visitas regulares y un ingeniero responsable que conoce el sistema. Cuesta menos que las emergencias y mantiene a la ASADA siempre en regla.
Si usted es parte de una junta directiva, hágase tres preguntas: ¿tenemos estudio técnico vigente?, ¿sabemos cuánta agua perdemos?, ¿tenemos plan de mantenimiento documentado? Si alguna respuesta es no, conversemos.
¿Su proyecto está detenido por el agua?
Cuéntenos su caso. El diagnóstico inicial es gratuito y sin compromiso.
